Origen y fundamento de las leyes de protección a los animales

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 “Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera”, San Francisco de Asís.
Es válido afirmar que en la naturaleza todo cambia y se transforma, de igual forma, las bases sociales, constituidas por la economía, la política y la cultura, son protagonistas de transiciones históricas que han logrado  modificar, estructuralmente, la vida de las personas.

Y cuando nos referimos a hechos que cambiaron el rumbo de la humanidad constantemente debemos mencionar a Inglaterra, pues como lo indica la historia, algunas de las transformaciones mas profundas han tenido su centro en este territorio. Transformaciones que han empujado al hombre a alterar su entorno social mediante ideas y pensamientos trascendentales.

El anterior prefacio no ha sido más que la antesala para lograr la correcta ubicación histórica entre los años 1500 y 1800 en la Inglaterra de entonces donde se origino y desarrollo el periodo conocido como de la Revolución Industrial, el cual provoco avances en la agricultura, la manufactura, la minería, el transporte y en la tecnología.

Al pensar en aquella época imaginamos todo ese proceso de industrialización y mecanización, pero pocos pueden imaginarse que esa etapa también dio paso a que el ser humano creara especiales vínculos afectivos con los animales.

Para entonces muchos fueron los escritores,  poetas, filósofos y religiosos que empezaron a expresar su apego afecto e interés por los animales oponiéndose a la crueldad contra ellos y a su explotación irracional y excesiva.

La Revolución Industrial no solo reemplazo  el trabajo humano por maquinas sino que también que estas sustituyeron la fuerza animal en tareas muy pesadas concluyendo así sus labores con mayor agilidad y efectividad.

Los animales de carga o tiro1 que habían ejercido una función considerable en el desarrollo cultural y económico de la humanidad desde épocas muy antiguas, fueron desplazados rápidamente por las maquinas durante la industrialización.

Entendemos que al reemplazarse el trabajo animal por maquinas se provoco que la sociedad inglesa dejara de ver a los animales como simples objetos de dominio personal con fines de explotación económicos sino como seres sensibles capaces de despertar el mayor de los apegos.

Los animales motivaron con sus cualidades de compañía, amistad y protección a muchos ingleses e irlandeses para que  velaran por su cuidado y cuidado. Así, Inglaterra fue la cuna de  las primeras sociedades de protección a los animales que tenían como meta asegurar el bienestar animal.

Si bien es cierto que para el año 1635, se dictaron en Irlanda las primeras leyes de protección a los animales, vale resaltar que estas leyes no tuvieron ninguna connotación en la expansión de la teoría del bienestar animal por Europa como la tuvieron aquellas creadas en Inglaterra, además, las leyes de protección a los animales creadas en Irlanda también tuvieron su origen teórico en Inglaterra, ya que fueron inspiración del inglés Thomas  Wentworth.

El objetivo de las primeras leyes de protección a los animales fue blanco de duras criticas por sectores activistas que mal interpretaron su sentido, entendiendo que se trataba del interés de grupos de juristas, pensadores y legisladores de querer igualar a esos seres irracionales a la condición humana, que es la única capaz de ser sujeto de derecho. Nada mas alejado de la realidad, pues esas leyes buscaban el bienestar y el trato digno a los animales.

A continuación les expondremos la evolución de estas leyes así como el fundamento ético y moral de las mismas, logrando, en el trascurso del presente escrito, la confección de un razonamiento claro que pueda ser aceptado y comprendido por todos.

Antecedentes históricos de las leyes de Protección a los Animales

Comenzamos nuestro viaje histórico con el  inglés Nathaniel Ward (1578–1652)  abogado y pastor puritano2. Los puritanos entienden que la posesión de animales debe estar fundamentada en la tenencia responsable y no en el maltrato ni en la explotación.  Fundamentado en esas creencias, Ward, escribió El Cuerpo de Libertades (1634) mientras se encontraba en  Massachusetts, texto que se convirtió en el primer código de leyes establecidas en Inglaterra sobre la creación de un  sistema  jurídico destinado a la protección de los animales domésticos. Entre los derechos plasmados en el Cuerpo de Libertades se encontraba la disposición que establecía que "a ningún humano le es permitido efectuar algún tipo de tiranía o crueldad hacia alguna criatura nacida que esté normalmente retenida para uso humano".

Otros puritanos también crearon leyes de protección a los animales durante el gobierno de Oliver Cromwell  (1653-1659), gobierno que se caracterizó por permitir la celebración de peleas sangrientas de gallos, perros y toros. Las mencionadas prácticas eran consideradas por los puritanos como  una representación de las actitudes más bajas del hombre. Las leyes  propuestas para la erradicación de estas peleas  fueron luego instauradas por el rey Carlos II  y por ultimo prohibidas en 18223.

En fin, los primeros debates en torno a la protección de los animales tienen como origen características religiosas, pues los puritanos, pertenecientes a la iglesia anglicana, impulsados por sus creencias sobre el respeto a la naturaleza y a todo el que viva en ella, redactaron escritos criticando los maltratos conferidos a los animales. Pero así como la religión dio origen a las primeras leyes de protección a los animales, así mismo le dio conclusión a las mismas, debido a que los ingleses congregados entorno a la religión católica, entendían que estas leyes no eran más que un modo de expansión de la religión anglicana, por lo que no fue sino hasta el año 1822 cuando verdaderamente la sociedad inglesa se identificó con el tema y lo hizo suyo.

En 1811 el filósofo y jurista inglés Jeremy Bentham presentó a la Cámara de los Lores un proyecto de ley de protección a los animales que exponía como fundamento lo siguiente: “La pregunta sobre los animales no es si pueden razonar, ni si pueden hablar, sino si pueden sufrir”. Dicho proyecto fue desechado.Siguiendo los pasos de Jeremy Bentham el parlamentario británico Richard Martin, diputado irlandés llevó un proyecto de ley al Parlamento que protegía a los bovinos, caballos y ovejas.

La Ley de Richard Martin para “Prevenir el Trato Cruel e Inapropiado al Ganado” fue aprobada el 1822 por el Parlamento Británico, fue la primera ley para el bienestar de los animales en el mundo y convirtió el golpear o maltratar a los animales como caballos, ovejas y ganado en un delito. Posteriormente se creó una enmiendaen en el año 1835 que expandió el rango de protección de la ley para que incluyera  a todos los animales domésticos, tales como perros, gatos, etc.

Mientras tanto, para el año 1824 se fundó en Londres la primera sociedad protectora de los animales del mundo bajo el nombre de la Real Sociedad de Prevención de la Crueldad con los Animales, cuya finalidad era lograr la efectiva aplicación de la ley creada en el 1822.

En ese mismo orden, en 1860 se creo en Inglaterra la primera organización en ofrecer un hogar para perros callejeros, llamado Hogar Temporal para Perros Perdidos y Hambrientos. La Sra. Mary Tealby, quien fue su fundadora es considerada como la primera mujer británica en crear una organización para el  bienestar animal.

Como podemos apreciar, las leyes de protección a los animales se originaron inicialmente en Inglaterra  extendiéndose posteriormente por toda Europa y América del Norte.

Cuando estas leyes se expandieron por Europa, ya para 1883 en España aparecía una Real Orden que disponía que los maestros de las escuelas públicas deberían inspirar en la niñez los sentimientos de benevolencia y razonable protección que se debe dispensar  a los animales4. Y Para el año 1900 ya se habían construidos varias organizaciones para la protección de los animales en los Estados Unidos.

Las constantes luchas de los amantes de los animales dio como resultado la Declaración Universal de los Derechos del Animal concertada el  15 de octubre de 1978, aprobada en el marco de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la cual se resumen todos los deseos de los protectores de los animales. Así podemos observarlo al dar lectura al artículo 2º el cual dispone que: “todo animal tiene derecho al respeto. El hombre, en tanto que especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales”.

Las mayores dificultades en torno a este tema surgieron en los años 1970, cuando el movimiento para la protección de los animales empezó a dividirse en dos concepciones distintas: por un lado quienes abogan por el bienestar animal y quienes procuraban los derechos de los animales. Quienes procuran los derechos de los animales consideran a dichos derechos como derechos naturales y buscan establecer normativas para detener su abuso y explotación. Aquellos que abogan por el concepto de bienestar de los animales, tienden a aceptar el uso que los humanos hacen de los animales, siempre y cuando ese uso sea humanitario5.

Como expusimos anteriormente, desde nuestra óptica se ha distorsionado el verdadero fundamento de las leyes de protección a los animales, con el surgimiento de la teoría de los “derechos de los animales” con la que se trata de convertir a estos seres incapaces de contraer obligaciones y exigir prerrogativas,  en sujetos de derecho.

La desaprobación actual de las leyes de protección a los animales se debe al mal empleo que se ha hecho de los términos bienestar y derecho. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define “bienestar” como el “conjunto de las cosas necesarias para vivir bien” y como la “vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad”.  De igual forma define al derecho como “facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor, o que el dueño de una cosa nos permite en ella”.

Del análisis de estas definiciones debemos comprender que las personas naturales y la ficción jurídica de las personas jurídicas, son las únicas capaces de ser sujeto de derechos y obligaciones, por ende, la propia expresión de “derechos de los animales” incorpora una errónea interpretación del concepto jurídico de derecho, que exige una obligación correlativa. Y los animales, a diferencia de personas, no pueden obligarse. Aquí podría oponerse que tampoco los niños, pueden asumir obligaciones; pero en ellos reconocemos una potencialidad, sabemos que en un futuro más o menos próximo podrán hacerlo, y mientras no pueden los cubrimos bajo el manto de la protección de sus padres o tutores legales, reconociendo en ellos una condición especial pero como miembros de una fraternidad universal.6

Partiendo de la aceptación de que los animales deben ser tratados con dignidad, debemos de tener en cuenta que una cosa es darles derechos a los animales y otra es velar por su bienestar. Lo que debemos propiciar es la eliminación de todo acto de brutalidad en el trato a los animales, en eso creemos que todos podemos estar de acuerdo, pues si bien gran parte de la población mundial considera que los animales son necesarios para tareas de trabajo y la alimentación, no menos cierto es que otros muchos pensamos que se deben de adoptar medidas que eviten el sufrimiento innecesario de estos.

Podemos concluir esta reflexión enfatizando en la necesidad de eliminar la falsa creencia de que a los seres humanos se nos ha dado la libertad para dominar sin medida ni restricciones el mundo.

Tenemos que luchar por la  creación de   normativas e instituciones que regulen  la conducta de aquellas personas que impulsadas por actitudes crueles y descompasadas propician  actos de barbarie contra los animales e incluso de aquellos que no les brindan una vida saludable y digna a los animales domésticos que están bajo su cargo. Es pues primordial la creación de postulados que obliguen al deber de protección a los animales, esto daría como consecuencia inmediata que las personas se obliguen a ejercer un dominio justo sobre la naturaleza y cuantos habitan en ella, no solo para detener el sufrimiento innecesario de los animales, sino también para frenar la conducta destructora y despiadada de la humanidad.

Por Ambar Graciano. Estudiante de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Pasante de investigación de Encuentro Jurídico.

Notas:

1Animal de Carga: es la forma como se denomina el transporte de personas o mercancías dispuestas directamente encima de los animales. Animal de Tiro: es la expresión con que se designa a los animales domésticos utilizados para la tracción animal o como animales de transporte.

2 Se dice del individuo de un grupo reformista, inicialmente religioso, formado en Inglaterra en el siglo XVI, que propugnaba purificar la Iglesia anglicana oficial de las adherencias recibidas del catolicismo. Diccionario de la Lengua Española - Vigésima segunda edición.

3No al maltrato de los animales. Disponible en:

4Bases del Bienestar y Protección Animal. Introducción. Valoración ética: Responsabilidad y derechos. Conceptos y organización del Bienestar y la Protección Animal. Disponible en: 

5Historia de la protección de los animales. Eco Vida, periódico ecológico de Honduras.

6 PRADA, Juan Manuel. Animales y derechos. Disponible en:
 http://www.fluvium.org/textos/etica/eti633.htm 


Forma de citación sugerida:
Graciano, Ambar. Origen y fundamento de las leyes de protección a los animales. Encuentro Jurídico, 06 de febrero de 2013.
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