El derecho humano a un medioambiente adecuado

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Cuando se habla de derechos humanos se tiende a clasificarlos en generaciones: los derechos de primera generación, los de segunda generación y por último los de tercera generación, dentro de los cuales está el derecho objeto del presente escrito, el derecho al medio ambiente, específicamente, a un medio ambiente adecuado.

Este reconocimiento al medio ambiente como derecho humano ha tenido un largo camino, estando su debida protección a través de las leyes y su correcta aplicación todavía en proceso. La tierra está en constante peligro por la forma en que se utilizan los recursos que provee y es deber de todos protegerla para que el paso del ser humano por ésta sea de preservación y no de destrucción y así las generaciones venideras puedan disfrutar de ella y tengan un ejemplo a seguir para continuar conservándola de la mejor manera posible.

El desequilibrio ambiental que está sufriendo el planeta tierra, producto en mayor parte de su explotación indiscriminada por el ser humano, es un hecho contra el cual se ha tratado de luchar de distintas maneras sin éxito extraordinario y permanente. Aunque la muestra de interés de determinados grupos no falta y a través de diversos mecanismos se ha buscado parar el desenfrenado uso de los recursos naturales y la caza de animales son tantos los intereses de los poderosos que los resultados no son los deseados.

La Constitución dominicana contempla al medio ambiente como un bien jurídicamente protegido. En el preámbulo de la misma, los representantes del pueblo dominicano asumen el medio ambiente como un valor supremo y al equilibrio ecológico como uno de los principios fundamentales, de manera expresa incluye la protección al medio ambiente como un derecho humano fundamental en su artículo 67. Dicha inclusión demuestra no solo la gran importancia de un medio ambiente adecuado para el desarrollo del ser humano, sino que se nota, como algunos autores han externado, el inminente peligro en el que se encuentra para que se recurra a denominarlo como un derecho humano fundamental en las Constituciones del mundo para buscar su debida protección.

Según Carlos Karam Quiñones1 en su escrito titulado Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente, el proceso que condujo al amparo del medio ambiente por el ordenamiento jurídico de diferentes países tiene mucho que ver con la evolución en el reconocimiento de los derechos de primera, segunda y tercera generación, así como con las transformaciones que ha sufrido el Estado, desde el Estado liberal, pasando por el Estado social de derecho, hasta el Estado social y democrático de derecho.

Es con el Estado liberal que surgen los derechos de primera generación, todo como resultado de las grandes revoluciones que sucedieron durante los siglos XVIII y XIX(revolución francesa, revolución inglesa y la independencia estadounidense), dándose una “etapa que la doctrina jurídico-política denomina constitucionalismo individualista y liberal”.2 Estos derechos de primera generación están conformados por los conocidos derechos civiles y políticosque fueron positivizados por primera vez en el Bill of Rightsde los Estados Unidos de América (1776), y por la declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano (Francia, 1789), y se encuentranenumerados en el título II (de los derechos, garantías y deberes fundamentales), capítulo I (de los derechos fundamentales), sección I de los derechos civiles y políticos de la Constitución dominicana. Algunos derechos de primera generación o civiles y políticos son el derecho a la vida y a la igualdad (arts. 37 y 39 de la Constitución dominicana).Se puede afirmar, según Karam Quiñones, que el Estado liberal “cuyo origen, centro y objetivo es el individuo”3, poseía estructuras sociales, políticas, jurídicas y económicas que aunque “enmarcan el desarrollo de la industria y el comercio, […] también dieron lugar a severas injusticias sociales manifestadas (principalmente) en las condiciones de vida de los trabajadores del campo y la ciudad”4.

Las injusticias sociales provocadas por dichas estructuras asentadas durante el tiempo del Estado liberal, quisieron ser subsanadas con el surgimiento de un nuevo tipo de Estado, el Estado social de derecho, y con él los derechos de segunda generación o derechos económicos y sociales (título II, capítulo I, sección II, Constitución dominicana). Este Estado “surge como una reacción en contra de la inequidad social a que condujo el Estado liberal, conservando aspectos muy importantes de él y complementándolos con los de contenido social, convirtiéndose el Estado en factor esencial del desarrollo y cuyo contenido se integra de aspectos como el derecho a la educación (art. 63, Constitución dominicana), la libertad sindical (art. 62, numeral 4, Constitución dominicana), […], acceso a la tenencia de tierras (derecho de propiedad, art. 51, Constitución dominicana), entre otros, los cuales se integran como derechos fundamentales”.5

Lo característico del Estado social de derecho, como explica Karam Quiñones, es el merecido reconocimiento que se le dio a aquellos sectores de la sociedad que estaban más desprotegidos en el Estado liberal, sectores que por sus condiciones “requieren de protección para acceder a niveles de bienestar imprescindibles para todo ser humano”6. La protección antes mencionada recaería sobre el Estado que está en la obligación de garantizar, a través de las políticas sociales necesarias y adecuadas, los derechos y servicios básicos que ayuden a la sociedad a desarrollarse sin ningún problema y en un ambiente de bienestar, principalmente a los sectores más reprimidos de la misma. Pero este Estado social de derecho no es admitido por la doctrina sin problema alguno, ya que tratadistas como el alemán Ernst Forsthoff consideran que la tendencia de este tipo de Estado conlleva una “expansión progresiva del poder organizado, y a una dependencia creciente de la sociedad con relación a las prestaciones y a las acciones de distribución de la riqueza por parte de ese poder”7.

Por último, surge el Estado social y democrático de derecho, y con él “una concepción constitucionalista que amplía los derechos fundamentales”8, apareciendo entonces los derechos humanos de tercera generación, entre ellos el derecho humano a un medio ambiente adecuado.

“Los derechos de tercera generación abarcan los derechos de la solidaridad por estar concebidos para los pueblos, grupos sociales e individuos en colectivo, se trata de derechos colectivos, pues los beneficios que derivan de ellos cubren a una colectividad y no solo a un individuo en particular. Otros han preferido llamarles “derechos de la humanidad” al tener por objeto bienes jurídicos que pertenecen al género humano, a la humanidad como tal, entendiendo por esta, no solo a las generaciones presentes sino también a las generaciones futuras.”9

Dentro de estos derechos encontramos el ya mencionado derecho al ambiente como el derecho al desarrollo, que como especifica Karam Quiñones, juntos conforman el derecho al desarrollo sustentable. De la misma manera son derechos de tercera generación el derecho a la paz, al patrimonio común de la humanidad. Siendo los dos primeros, los derechos al medio ambiente y al desarrollo sustentable, los únicos que se han positivizados de manera masiva en distintas Constituciones alrededor del mundo, ya que los demás son considerados como Soft Rights o derechos blandos, por carecer de atribuciones tanto de juridicidad como de coercitividad, entrando más en la parte de los Principios Generales del Derecho que ayudan a la integración, delimitación e interpretación del ordenamiento jurídico de los distintos países.10

El derecho al medio ambiente “tiene por objeto la protección de la vida, la salud y el equilibrio ecológico. Vela por la conservación de los recursos naturales, el paisaje y los bienes culturales.”11 De la misma manera, “es un derecho subjetivo, concebido para todos y cada uno de los sujetos, oponible a cualquiera (Estado y/o particular) y con la posibilidad de ser ejercitado a nombre de cualquiera por formar parte de los denominados “intereses difusos”.”12

Como se había planteado, el derecho al ambiente forma parte del derecho al desarrollo sustentable, el cual a su vez está integrado por los componentes ambiental, económico y social, que en balance permiten el desarrollo del ser humano de manera íntegra. Desarrollo que el hombre debe tratar de llevar a cabo sin que elimine la posibilidad de las siguientes generaciones de acceder a lo mismo.13

Es con la Declaraciónde Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano de 1972 que toma nivel internacional el derecho y protección al medio ambiente. Con la Carta de la Tierra del año 1982 se desarrolla lo que comenzó con la Declaración de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano, mientras que en la Declaración de Rio sobre Medio Ambiente (1992) nace el concepto y el derecho al desarrollo sostenible. Buscándose con el “erradicar la pobreza, la brecha social y los malos hábitos de consumo, que deterioran los elementos que conforman el medio ambiente, principalmente el agua, el suelo, la atmosfera, la flora y la fauna.”14

El derecho humano al medio ambiente adecuado se proyecta, según el artículo citado de Carlos Karam Quiñones, sobre unos parámetros tanto físicos como biológicos, parámetros que se dan en el planeta tierra en la actualidad y que han permitido la aparición, desarrollo, permanencia y supervivencia de la especie humana. Dichos parámetros pueden alterarse por los resultados de la actividad humana, y cuando el hombre se da cuenta que el cambio de esos parámetros puede poner en peligro la vida es que se preocupa por protegerlo, en este caso con el reconocimiento del derecho humano a un medio ambiente adecuado.

Sin embargo, aunque su reconocimiento como derecho humano no es de antaño, su goce si lo es ya que sin un medio ambiente adecuado el ser humano no hubiese sobrevivido. Pero hay que tener en cuenta que el hecho de que ciertos animales estén extintos o en vía de extinción así como cierto tipo de flora estén por el mismo camino, y que los hombres están teniendo problemas de salud cada vez más seguido y más serios, es porque el medio ambiente se encuentra en desequilibrio. Desequilibrio que debe ser tratado de eliminar para que la flora, la fauna y los demás elementos del medio ambiente puedan permanecer y sobrevivir por generaciones, de igual manera que la especie humana pueda estar más sana y desarrollarse con menos impedimentos.

Para que se pueda disfrutar de un medio ambiente adecuado la responsabilidad de que este se mantenga en equilibrio recae sobre todo ser humano, con pequeñas y grandes acciones en la medida en las que puedan ser realizadas.

Requiriendo la protección del ambiente de la cooperación de las familias desde sus casas, de las escuelas y universidades con la concientización ambiental de sus estudiantes, de las industrias y comercios, del Estado y los ciudadanos en general, en fin de todos los hombres y mujeres, niños y niñas alrededor del mundo.

Karam Quiñones en su artículo advierte: “que en tanto prevalezca el sentido imperante de interés jurídico tradicional en la legislación, en vez del interés legítimo, el acceso a la justicia de los individuos y, sobre todo, de los grupos interesados en proteger el medio ambiente, el sistema jurídico ambiental adolece de una acotación lesiva para el logro de los objetivos propuestos”.15

Por lo que todavía es mucho el camino para que principalmente de manera operativa el derecho al medio ambiente adecuado sea una realidad continuamente activa, proponiendo la doctrina que se haga su reconocimiento formal o positivización tanto en el ámbito internacional como al interno de aquellas naciones que aún no adoptan el medio ambiente adecuado como un derecho humano fundamental. De la misma forma en que se debe de buscar la manera de que este derecho tenga mecanismos y procedimientos efectivos para poder ser reclamado por ante los tribunales, integrando al interés legítimo los intereses difusos y colectivos en los casos que aplique, y pueda ser correctamente protegido a tiempo para el mantenimiento de un medio ambiente adecuado para el desarrollo y bienestar de todo tipo de vida sobre la tierra.


Por Camila Peña Vargas. Estudiante de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Pasante de investigación de Encuentro Jurídico.


Notas/referencias:

1Dr. Carlos Karam Quiñones, Doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, mención honorifica.
2AndréHauriou, Derecho constitucional e instituciones políticas, Barcelona, Ariel, 1980, p. 78, citado por CarlosKaram Quiñones en “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 3,[citado el 25 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
3Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”, p. 5 del PDF, [citado el 25 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
4Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 5 del PDF,[citado el 25 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
5Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 8 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
6Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 8 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
7Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 9 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
8Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 10 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
9Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 15 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
10Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 16 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
11Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 18 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
12Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 18 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
13Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 18 del PDF,[citado el 28 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
14Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 18 del PDF,[citado el 29 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf
15Carlos Karam Quiñones, “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”,p. 2 del PDF,[citado el 29 de diciembre 2012]: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf

Bibliografía:

Karam Quiñones, Carlos. “Acerca del origen y la protección del derecho al medio ambiente”: disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1627/18.pdf


Forma de citación sugerida:
Peña Vargas, Camila. El derecho humano a un medioambiente adecuado. Encuentro Jurídico, 29 de enero de 2013.
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