El Endurecimiento de la Potestad Punitiva del Estado (Parte II)

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Sin duda alguna y como bien menciona el Dr. Francesco Palazzo[1] esta mala interpretación de la función y del uso del derecho penal le está llevando a sufrir una severa “hipertrofia” [2] que tal y como referimos en el prólogo del presente trabajo y de acuerdo a lo que hemos venido desarrollando, nos lleva a fenómenos como la administrativización del derecho penal, la redefinición del bien jurídico penalmente tutelado, la fragmentación del derecho penal, el resquebrajamiento de la teoría del delito y de las garantías jurídico-penales, la creación de delitos puramente formales carentes de antijuridicidad material y la objetivación del derecho penal[3]. Lo que en definitiva pone en peligro el Estado de derecho, cuya creación presupone la protección de los individuos ante las arbitrariedades de poder. 

Por lo expuesto hasta el momento, resalta el hecho de que relativizar o colateralizar la función punitiva del Estado, se traduce en acciones ineficaces, pues claramente se está actuando sobre los efectos y no sobre las verdaderas causas que originan las acciones delictivas. 

Resulta pues que la solución al auge de la delincuencia y la criminalidad, así como el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, encuentran sus raíces en capas más profundas que la simple corteza y sólo atacando el núcleo podremos librarnos del carcomiente mal. Esto se traduce en una obra de proporciones faraónicas que merita el compromiso de todos los integrantes de la sociedad. Iniciando por la inmediata diálisis de los sistemas corruptos en las funciones públicas, dando la oportunidad a que individuos valores ocupen estas funciones. Para ello resulta necesario que el sistema de selección se base en criterios de merito tales como las debidas competencias para el puesto, probada experiencia, calidad y responsabilidad, refutando de una vez por todas la cultura del clientelismo bagatelar, las prebendas o las obligatorias “botellas” como reconocimiento al infalible “lambonismo”. 

Urge extirpar el tan venerado “culto a la transgresión” y en contraposición asirnos de los valores humanos, morales y sociales para recobrar el timón de este barco a la deriva que llamamos sociedad. 

Mucho se ha hablado y poco se ha hecho, todos lo saben pero nadie se atreve a afrontarlo, pero resulta inconcebible la materialización de los objetivos precedentemente expuestos sin antes propiciar la disminución de la brecha social mediante la creación de mayores oportunidades y garantías de condiciones de vida de bienestar. Pero solo se alcanza la sustentabilidad de todas las metas enunciadas mediante una zapata construida con el perfeccionamiento de la educación y los sistemas educativos así como el fortalecimiento de la función de la familia, los cuales constituyen el ingrediente insustituible para el desarrollo integral de toda persona y la más confiable vía de evitar delitos y crímenes. 

No podemos negar que se trata de una compleja empresa de inmensas proporciones, pero notemos que nos vemos ante esta única alternativa producto de nuestras propias acciones y omisiones que nos han llevado a la presente desesperante situación. Y digo única alternativa, porque resultaría ingenuo, vergonzoso y destructivo tomar una salida coyuntural, puesto que seguir acumulando estas tendencias negativas sólo provocaría que cada vez sea más difícil subsanarlas siendo esto el peor legado que podemos dejar a las futuras generaciones.

A forma de conclusión, advertimos que es momento ya de actuar con conciencia, de cada quien asumir su responsabilidad, cumplir con las funciones asignadas y dirigirse con justicia e integralidad. De parte del pueblo en general dejar de culpar por todas sus necesidades al Estado y al gobierno, pues muchas de las autoridades han sido elegidas por soberanía popular y no deben convertirse en chivos expiatorios ante la mea culpa de una mala decisión democrática, por tanto también estos deben asumir y enfrentarse a los retos propios que competen a cada quien y exceden la capacidad protectora del Estado. Pero éste, debe también cumplir con sus roles, sabiendo que desarrolla una función y un trabajo para el más grande, importante y exigente empleador de toda nación, el pueblo mismo. 

No sé qué efecto podrá tener el presente artículo, dudo que llegue a las conciencias reflexivas de nuestros legisladores o autoridades, en cambio, con seguridad pronto contaremos con una nueva Constitución Nacional que ha dejado de lado importantes propuestas reiteradas en cada una de las consultas populares y por el grupo de juristas expertos de la Comisión Redactora del anteproyecto constitucional; contaremos también con un Código Procesal Penal reformado, carente de muchas e importantes figuras y medidas procesales que hasta el momento han sido ineficaces, no por la naturaleza misma de éstas, sino por la falta de las herramientas que permitan completar el engranaje para hacer funcionar su motor y por la ilogicidad de la creación de un código procesal previo a un nuevo Código Penal, producto de presiones supranacionales ante la firma de un tratado internacional. No será sorpresa ver un Código del Menor reformado, donde estos sean juzgados y sancionados como adultos, suprimiéndoles garantías y normativizando los elementos que permitan este tipo de punición de forma regular, confinándoles así a sistemas carcelarios que alimentaran sus ya distorsionadas mentes, saliendo de sus condenas aún en los bríos de juventud, con sed de venganza y necesidad de asociarse con pares, para lo cual será obsoleta e ineficaz la Ley de Pandillas, que seguramente deberemos reformar.

Ahora que usted ha llegado a esta parte del presente escrito, le estoy profundamente agradecido y sólo me resta invitarle a reflexionar y tomar acciones para el cambio que necesita nuestra sociedad, iniciando con el individuo que más debe importarle: usted mismo. 

Por Anibal Mauricio. Fundador y Director de Encuentro Jurídico.


Bibliografía.

- ALBRECHT, Peter-Alexis. "El Derecho penal en la intervención de la política populista" en la insostenible situación del Derecho penal. Granada. Ed. Comares. 2000.
- CUNEO LIBARONA, Mariano. Las Controversias del Derecho Penal. Artículo publicado en la revista jurídica Gaceta Judicial, año 13, número 268.
- MIR PUIG, Santiago. Función de la pena y teoría del delito en el estado social y democrático de derecho. Barcelona. 2ª ed. Ed. Bosch. 1982.
- PALAZZO, Francesco. Principio de última ratio e hipertrofia del derecho penal. Homenaje al Dr. Marino Barbero Santos in memoriam. Ed. de la Universidad de Castilla- La Mancha, Ed. Universidad Salamanca, Cuenca. 2001.
- ROXIN, Claus. Derecho Penal, parte general. Tomo I, fundamentos, la estructura, la teoría del delito. Traducción y notas de la 2ª ed. Alemana Diego-Manuel Luzón Peña, Miguel Díaz y García Conlledo, Javier de Vicente Remesal. Madrid. Ed. Civitas. 1ª ed. 1997. 1ª reimpresión 2001.

Notas de referencia:

[1] Francesco Palazzo. Principio de última ratio e hipertrofia del derecho penal. Homenaje al Dr. Marino Barbero Santos in memoriam. Ediciones de la Universidad de Castilla- La Mancha, Ediciones Universidad Salamanca, Cuenca, 2001. Les invito a revisar este interesante trabajo, en el cual el Dr. Palazzo realiza un análisis a las nuevas tendencias en el derecho penal y sobre todo su planteamiento de posibles soluciones a los males que afectan a la sociedad desde una perspectiva muchoabarcadora pero incluyente de la política criminal del Estado asistida del derecho penal, sin quebrantar sus principios y su excepcionalidad. 
[2] Hipertrofia: desarrollo desmesurado de cualquier cosa. www.wordrefence.com
[3] La objetivación del derecho penal es uno de los factores que ha permitido el desarrollo del nepunitivismo a consecuencia de la llamada sociedad de riesgos en la cual vivimos, con ello han surgido un gran numero de nuevas figuras penales tales como el derecho penal del enemigo, el derecho penal simbólico, el derecho penal de los negocios o económico, el derecho penal laboral, la inocuizacion del individuo tras cumplir su condena (limitación de ciertos derechos a fin de neutralizar posibles acciones tendentes a producir otro crimen o delito), los delitos abstractos, entro otros.

Forma de citación sugerida:
Mauricio, Aníbal. El Endurecimiento de la Potestad Punitiva del Estado (Parte II). Encuentro Jurídico,  24 de septiembre de 2009.

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