Postgrados: Un Mundo de Oportunidades (Parte I).

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Por: Emilio Martir Romero
Colaborador: Aníbal A. Mauricio Paz.


Cuando terminamos los estudios de grado, muchas ideas nos llegan a la mente y ciertamente una de ellas es realizar un estudio de Postgrado. Sin embargo, ¿contamos con las pautas e informaciones suficientes para seleccionar la mejor opción de acuerdo a nuestras expectativas?


Lo primero que debemos tomar en cuenta es que existen diferentes tipos de estudios de postgrado, dependiendo del objetivo deseado, la carga académica, el tiempo de duración, entre otros. A grosso modo podemos clasificarles en cuatro segmentos:


- Diplomados. Constituyen una experiencia de aprendizaje conformada por diversos módulos, cuyo objetivo es ofrecer formación sistematizada en una determinada disciplina;

- Especialidad. La cual busca desarrollar las competencias para la formación y el perfeccionamiento de los estudiantes de una disciplina o área del saber;

- Maestría. Busca la profundización profesional a través de la sistematización de un área del conocimiento y la adquisición de competencias que le permitan la solución de problemas y el análisis de situaciones particulares;

- Doctorado. Es el grado académico de más alto nivel. El proceso de obtención de un doctorado normalmente toma tres o cuatro años y consiste en la realización de investigaciones independientes, escribir una disertación científica incluyendo los de la investigación y la defensa en una vista pública en frente de la Comisión de Doctorado. Un doctorado trasciende el beneficio personal, para llegar a beneficiar a toda la comunidad, ya que el doctorado es la carrera de los futuros investigadores y los futuros profesores universitarios y constituye a la vez el broche de oro de toda carrera profesional que se precie.


Antes de aventurarnos a cualquiera de estos estudios debemos tomar en cuenta diversos factores que nos permitirán obtener mejores resultados, ya que estos estudios además de sumar una mayor capacitación profesional resultaran en una inversión económica considerable que deberá ser recuperada con el rendimiento obtenido de la nueva titulación.


En primer debemos respondernos qué queremos en realidad. Normalmente, esta cuestión es más fácil de responder para aquellos profesionales que ya tienen unos cuantos años de experiencia en el mundo laboral. En esos casos, la persona suele encontrarse con la necesidad de adquirir unos conocimientos determinados en un momento dado para desempeñar con mayor competencia la actividad que ya viene desarrollando.


Sin embargo, lo más habitual es que quienes se planteen realizar un master sean los recién licenciados. Con el título universitario en la mano, comienzan a indagar sus perspectivas de trabajo, pero con ello pronto empieza el desánimo, ya que hoy en día, una licenciatura, acompañada de un par de idiomas y muchas ganas de trabajar, no asegura un empleo en absoluto.


Se reprocha al joven licenciado su falta de experiencia, y se considera que en la universidad sólo ha recibido formación teórica pero no práctica. Así que el titulado superior se encuentra paralizado frente a las puertas cerradas del mundo laboral. Es entonces cuando se dice; ¿y si hago un master? Se supone que éste garantizará la base práctica que los contratantes reclaman, por lo que puede ser un trampolín para lograr un empleo.


La pregunta que sigue a la anterior suele ser: ¿qué tipo de master? En este momento ponemos nuestras motivaciones, capacidades, y realidad en el mercado laboral.


En el terreno del Derecho se da gran importancia a la formación de postgrado (un 18,23% de las ofertas laborales para abogados la piden). Esto se debe a que la carrera universitaria de Derecho transmite conocimientos generales sobre una materia muy extensa, por lo que es necesaria una cierta especialización posterior para encontrar trabajo, conservar el que se posee, o asumir nuevos retos. Así, los licenciados en esta carrera suelen emprender estudios adicionales de Derecho en materias especificas y diversas como la propiedad intelectual, medioambiental, civil, penal, inmobiliario, etcétera.


¿Cuál le interesa?


Llegado el punto en el que se tiene decidido el tipo de master que se quiere realizar y su aceptación en el mercado laboral, el siguiente paso a dar es elegir el más adecuado.


Para esta elección es necesario llevar a cabo una exhaustiva labor de información. Lamentablemente no tenemos un ranking específico que clasifique los mejores masters que hay en cada campo, pero existen múltiples formas de documentarse para no tomar esta importante decisión a ciegas.


Podemos iniciar una investigación vía Internet sobre lo que nos interesa, una vez acotada la lista de posibles candidatos, es conveniente acudir a cada centro para completar la información si el master lo realizamos en el país, o a través de sus distintos portales en la Web y poder comparar unos y otros en todos los puntos importantes.


Los criterios más relevantes a tener en cuenta para tomar la decisión son los siguientes:


A. Calidad de los programas. En este apartado, son dos cosas las que hay que tener en cuenta. En primer lugar la duración del curso. Para que un master tenga el rango de tal es necesario una duración mínima de 500 horas.


El otro punto a tener en cuenta es el enfoque práctico de los estudios. Un master debe facilitar la introducción al mundo laboral, por lo que tiene que estar muy cercano a éste. Para ello, es necesario que el centro disponga de todos los medios que hagan falta para transmitir la base práctica.


B. Proceso de admisión riguroso. Los masters tratan de fomentar el trabajo en equipo y la interacción entre los alumnos, por lo que es importante la calidad de los aspirantes. Es lógico pensar que se les pedirá una capacidad similar a todos para poder trabajar en conjunto sin que nadie se quede atrás.


Normalmente, se suelen pedir como requisitos la posesión de un título universitario, que garantiza una preparación determinada, y una buena calificación en las pruebas de aptitud realizadas por el centro de que se trate. Si los estudios se realizarán en una lengua ajena a su lengua materna, se le solicitara realizar un examen de idiomas y lograr una calificación determinada que justifique un nivel suficiente para poder realizar dichos estudios.


C. Profesores. Una lista de profesores prestigiosos en el haber de un master supone muchos puntos a su favor. Asimismo, se considera muy interesante que la escuela cuente con un número de profesores del extranjero que puedan aportar otros puntos de vista.


D. Bolsa de trabajo. La efectividad de la bolsa de trabajo de un master está muy relacionada con el prestigio del centro que lo imparte. Cuanto más reconocida sea la escuela conseguirá un mayor número de ofertas de empleo de calidad. El alumno podrá de esta forma acceder a oportunidades interesantes a las que, sin el master, no hubiera podido aspirar.


E. Financiación especial. Son muchos los centros que ofrecen la posibilidad de obtener una beca para cursar sus estudios. Pagar un master después de haber costeado una carrera supone un gran esfuerzo económico fuera del alcance de muchos bolsillos.


En consecuencia, una beca que financie todo o al menos parte del curso resulta de gran ayuda para el estudiante.


En la próxima entrega trataremos aspectos que debemos tomar en cuenta a la hora de aplicar por una beca. Hasta entonces!

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