¿Qué espera la sociedad del egresado de Leyes?

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Existen diez características éticas que la sociedad tiene derecho a esperar de aquél que ha cursado una carrera universitaria; y que son, en buena medida, la justificación de que una comunidad se esfuerce por fundar y mantener esos altos centros de estudios, a saber:

1.- CULTIVO DEL ESPIRITU, INTERES POR LOS VALORES CULTURALES. El universitario posee una gran capacidad de interesarse por diversos temas, no solo los que forman parte de su campo de especialización, si no todos aquellos que son inherentes al hombre. Debe ser un hombre culto, en quien cualquier tema es objeto de reflexión. Capaz de plantear y plantearse interrogantes profundos, porque tiene el hábito de considerar con hondura la realidad.

2.- HÁBITO DE ESTUDIO. Según señala el Dr. Ruiz Retegui de la Universidad de Navarra España, Los años universitarios generan el hábito de querer conocer a fondo los temas acerca de los que se ha de formar opinión. Las respuestas no deben nunca improvisarse, sino que se habrá de buscar toda la información posible antes de emitir un juicio, hacer un planteamiento o emitir una opinión.

3.- RIGOR CRÍTICO. La capacidad de crítica y análisis es una cualidad indiscutible del universitario. Le lleva a discriminar entre la verdad y el error con apariencia de verdad; entre la afirmación bien fundamentada y la gratuita o no avalada suficientemente. Ya decía Huidobro que “todo espíritu analítico tiene que ser un rebelde”. El auténtico universitario es el espíritu analítico por excelencia: no se deja dominar ni arrastrar, es capaz de una opinión propia y difícilmente es manipulado o engañado.

4.-HUMILDAD INTELECTUAL. El rigor crítico debe estar siempre acompañado de cierta humildad intelectual, que le haga consciente de todo aquello que ignora o no puede comprender. El propio hábito analítico debe conducir a hacer patentes las propias limitaciones y reconocer a quien sabe más acerca de algún tema en particular.

5.- CRITERIO. Como resultado de la reflexión sobre las cosas y de profundizar en las cuestiones, se obtienen los elementos de juicio necesarios para tomar una decisión; se adquiere criterio. Ser hombre de criterio –de recto criterio- es poseer un enfoque y una respuesta acertada ante las situaciones y problemas de mayor trascendencia, es ser capaz de encuadrar los hechos y las argumentaciones en unas coordenadas justas, es tener de las cosas una visión serena, ponderada, real.

6.- ACTITUD CONSECUENTE. Como resultado de la convicción sobre cualquier aspecto de la vida, convicción proveniente del constante análisis y reflexión, debe aparecer una actitud consecuente con la forma de pensar. Los hechos cotidianos deben respaldar las opiniones y juicios emitidos.

7.- AMOR A LA LIBERTAD. No se puede ser consecuente con las propias ideas, si no se tienen ideas sobre las cosas. El talante universitario confiere a quien lo posee una mayor independencia, ser mucho más celoso de la libertad, tanto propia como ajena. Defenderá su derecho a elegir la opción que le parezca mejor.

8.- RESPETO A LOS DEMÁS. El gran valor que se da al modo personal de entender las cuestiones, a la necesidad de adquirir personalmente convicciones, y el rechazo de cualquier acción que pretenda imponerse por la violencia, también impide la pretensión de forzar a los demás a que piensen como uno mismo. El verdadero universitario no se deja llevar por el autoritarismo; siempre buscará el diálogo y la discusión de los distintos puntos de vista.

9- SENTIDO DE LA DIGNIDAD DE LA PERSONA Y DE LA CONVIVENCIA SOCIAL. El universitario se convierte en poderoso y tenaz defensor de la dignidad humana ante las fuertes tendencias que amenazan anegar al hombre. Debe ser capaz de hacer que las relaciones entre los hombres sean justas y gratas. Al saberse persona, no busca encubrirse en el anonimato, sino que afronta las situaciones y adopta decisiones personales, libres, definidas, afrontando las responsabilidades. La universidad debe constituir un modelo de convivencia social, que marque a cuantos pasan por ella.

10- MENTALIDAD DE SERVICIO. Una consecuencia de poseer un sentido suficiente elevado de la dignidad de la persona humana es encontrar satisfacción en ayudar a los demás. Esta mentalidad de servicio no es simplemente algo laudable o meritorio, sino que es una obligación ética para todo aquél que fue privilegiado con una educación universitaria. Se trata de un servicio sincero y arduo, cotidiano y constante.”


Por Emilio Martir Romero, Investigador Senior. Abogado independiente. Egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Forma de citación sugerida:
Martir Romero, Emilio ¿Qué espera la sociedad del egresado de leyes? Encuentro Jurídico, 14 de marzo de 2012.
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