La educación proactiva: herramienta fundamental para el éxito profesional

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Los jóvenes de estos tiempos, somos herederos de una generación revolucionaria, que provocó, vio y vivió una serie de transformaciones en todos los aspectos que atañen a la sociedad. 

Estos cambios provocaron situaciones que hoy en día siguen evolucionando, pero que ya forman parte de nuestra cotidianidad, tales como los sistemas democráticos y el fenómeno de la globalización.

Los mercados también se han visto afectados por estas variaciones, palabras como libre mercado, tratados internacionales, etc., no son ajenas a nuestro vocabulario. Ahora bien ¿qué relación guarda todo esto con el tema en cabecilla? Nos atrevemos a afirmar que son directamente proporcionales.

Uno de los bienes más preciados en la actualidad lo constituye el capital humano, entendido como “el aumento en la capacidad de la producción del trabajo alcanzada con mejoras en las capacidades de los trabajadores. Estas capacidades realzadas se adquieren con el entrenamiento, la educación y la experiencia”. 

Esta definición no es simple teoría, es realidad viva que puede constatarse en el diario vivir. Podemos observar dicha realidad al advertir que los empleadores enfocan mayores recursos a los departamentos de Recursos Humanos, tanto para la selección de personal como para su capacitación continua; También los vemos reflejado en el fenómeno de los capitales migratorios de compañías que buscan la mejor opción para su inversión contando con mano de obra calificada y tecnificada a un costo redituable y competitivo.

Para llegar al punto máximo de lo que capital humano (CH) se refiere, debe extirparse de nuestra mente la idea de es algo ajeno a nuestra individualidad y que solo es de interés de las empresas o del Estado; pensar así provocaría entrar en un letargo alejado de la realidad que conllevaría a que nuestras competencias se viesen en decadencia y desventaja ante otros.

Es que CH somos cada uno de nosotros y queda a nuestra soberana responsabilidad y voluntad el acrecentar el valor del mismo para que pueda competir frente a otras ofertas, sobretodo ante el cada vez mas difícil mercado laboral actual.

La palabra proactividad significa que como seres humanos somos capaces y responsables de nuestras propias vidas y por lo tanto nuestras conductas dependen de nuestras decisiones, que a su vez podemos subordinar a nuestros valores y no a nuestras condiciones. Como seres libres dentro de nuestra propia existencia tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.

Por tanto, la Educación Proactiva involucra la capacidad y responsabilidad individual para desarrollar nuestras competencias no solo mediante la experiencia sino también mediante la búsqueda y adquisición de nuevos conocimientos que complementen y amplíen nuestras herramientas de trabajo para aumentar así el valor de nuestro CH, lo cual por derivación axiomática resulta en un desarrollo de la persona como ser integral y como ente de la sociedad, lo cual también contribuirá positiva y efectivamente a todo aquello que le rodea.

La Educación Proactiva debe de tomarse en cuenta, desde dos perspectivas: el desarrollo de las competencias técnicas profesionales y el desarrollo de la inteligencia emocional.

Las competencias técnicas se refiere a “poseer conocimientos especializados y relacionados con determinado ámbito profesional, que permiten dominar como experto los contenidos y tareas acordes a su actividad laboral”. Este conocimiento se puede adquirir mediante el estudio de una carrera técnica o universitaria, pero solo y únicamente se convierte en parte de una educación proactiva cuando se realiza de manera constante y sistemática. 

Algunas fuentes para la implementación de esta proactividad lo conforman los estudios de postgrado (especialización, maestrías, doctorados, etc.), diplomados, conferencias, talleres, así como la lectura de material técnico especializado (revistas, libros, y demás, referentes a la actividad laboral).

Según algunos autores y psicólogos reconocidos, las competencias conductuales tienen un peso mayor que el de las competencias técnicas, ya que sin las competencias conductuales las técnicas por si solas no tienen valor alguno. 

Por consiguiente se pueden definir como un conjunto específico de aptitudes que se encuentran implícitas dentro de las capacidades abarcadas por la inteligencia social. Las emociones son determinantes en las relaciones sociales, sin dejar de contribuir a otros aspectos de la vida. La inteligencia emocional es, por tanto, un conjunto de talentos o capacidades organizadas en cuatro dimensiones:
  • Capacidad para percibir las emociones de forma precisa (es decir, capacidad de percepción) 
  • Capacidad de aplicar las emociones para facilitar el pensamiento y el razonamiento 
  • Capacidad para comprender las propias emociones y las de los demás (empatía) 
  • Capacidad para controlar las propias emociones 
Las competencias conductuales o inteligencia emocional pueden desarrollarse y mejorar de muchas formas, pero el primer paso es entender lo que ella significa y querer hacerlo en realidad, ya que lograr dicho objetivo involucra un arduo trabajo y a veces ir en contra de aquello que falsamente creíamos que era correcto o aun si nos no nos satisfacía nos limitábamos a decir “eso es así y así se quedara”.

Podemos concluir esta breve reflexión enfatizando la importancia de que los individuos busquen el desarrollo de su persona como ser integral, para el aumento de su capital humano y por ende potencialmente de varios aspectos de su vida. 

La educación no es un momento en la vida, sino todo un conjunto de procesos que en mayor o menor cuantía experimentamos los seres humanos y que solo finaliza hasta el momento mismo de exhalar el último suspiro al morir.


Por Aníbal Mauricio. Abogado e internacionalista. Fundador y Director de Encuentro Jurídico. Miembro e investigador del Consejo Dominicano de Relaciones Internacionales (CDRI) y del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI). 

Bibliografía:
- Echeverría, B. Gestión de la Competencia de Acción Profesional. Barcelona, Universidad de Barcelona. 2002.
- Travis Bradberry, Jean Greaves. The Emotional Intelligence Quick Book. Fireside. New York, NY, USA. 2007.
- http://www.monografias.com/trabajos6/gepo/gepo.html

Forma de citación sugerida:
Mauricio, Aníbal. La educación proactiva: herramienta fundamental para el éxito profesional. Encuentro Jurídico, 28 de febrero de 2012.
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