Un grito desesperado en un cuarto insonoro..

Posted by Encuentro Jurídico on 21:08 with 2 comments
Por: Emil Elías Chireno Haché.

Me encuentro en el aula de 'cómputos' (si, con comillas) de mi universidad, con un sentimiento de impotencia abrumador y con la voz de la conciencia recordándome el deber, o quizás el placer, de relatar las vivencias de un barbudo errante en una selva de cemento.

A las 4:12 PM, este servidor se encontraba manejando (y con Arjona de fondo) en la avenida del borrachon Churchill. Con la necesidad de hacer un giro a la derecha legalmente prohibido, y el tiempo de clases sobre mi hombro, me aventuré en la habitual odisea (producto de la genética de mi pueblo) de doblar en la Pastoriza Churchill en 'U'. Para mi sorpresa (y regocijo), el esbelto agente de la autoridad metropolitana de transporte número 1003 y de nombre SALVADOR CABRERA se acercó a mi vehículo y cortésmente me pidió mi licencia. Ese fué uno de esos momentos en los que te sientes orgulloso de recibir una multa (masoquismo producido por la falta de ley) y uno de esos instantes en los que entiendes que finalmente las autoridades dominicanas están trabajando para garantizar el imperio de la ley. Al ritmo de la música del diputado merenguero, y con esa picardía típica del que sabe que merece su multa, me senté en mi carro a cantar y esperar.

Como de costumbre, el agente me señaló que debía detenerme a un costado y esperar el recibo ( o multa?) que debía recibir. Luego, observo al supervisor del esbelto agente que me detuvo, con esa cara de policía sin almorzar que pretende exacerbar las faltas que establece la ley para 'buscarse el moro'. Más adelante (3 minutos más tarde), mientras espero mi castigo, observo que un señor hizo el mismo giro que había hecho yo y el amet en ejercicio de su 'autoridad', lo detuvo (no pude resistir observar la cara de picardía del señor y nuestras miradas se conectaron en un gesto de complicidad jocosa). Cuando el señor finalmente se detuvo, el agente como de rigor, le pidió su licencia de conducir. El señor le entregó una tarjeta plástica azul con algo muy parecido al logo de Naciones Unidas o de una embajada o algo por el estilo.

Mi amigo el esbelto, al percatarse que no era la licencia, con una cara de sorpresa se dirige donde el supervisor hambriento aparentemente a preguntarle que era esa tarjeta. A distancia, observé los ademanes del agente y del supervisor algo nerviosos por el terrible descubrimiento: 'EL SEÑOR ESTABA PEGADO!!!!!' . En ese mismo instante comenzó la película de terror.... Los carros pasaban a alta velocidad... el sudor mojaba el mentón del agente y se abalanzó corriendo al carro del 'Jefe' a pedirle las respectivas disculpas por la 'frescura' de intentar aplicar la ley a un hombre con ' Rango'.

En ese mismo instante que percaté tan inescrupuloso y bochornoso acto de injusticia, no pude contener a mi amiga ira y necesariamente me desmonté de mi vehiculo a exigir explicaciones, como cualquier ciudadano en su derecho haría. Mientras me acercaba al agente ya tenía mis reproches programados, al momento de hablarle directamente una lluvia de verdades brotó (voy a omitir las palabras utilizadas por decencia). Luego de esta engorrosa situación, todo concluyó con la recomendación que me dio el AMET : ' Si usted no quiere problemas con nosotros, métase a militar'...... Irónicamente a los 30 minutos me encuentro sentado en un aula de cómputos a la espera de mis clases de leyes que sirven de aliciente para ese espíritu luchador y perseverante al demostrarme las realidades de mi país como 'deberían ser' y no como realmente son. BASTA YA!!!!!!!!!!!

Este hecho no debe desanimarnos en el camino de la ardua lucha que nos queda por delante, sino simplemente demostrarnos que el poder de cambiar nuestro entorno reside en nosotros.. de nada hubiese valido una confrontación física con un agente corrupto, hambriento y armado. Si hubiese tenido una cámara de video, juro que tendría pruebas y sin dudas las publicaría como un mecanismo de presión mediática (que hace que nuestros políticos trabajen como ángeles). El abuso por el que un pueblo tan poco exigente como el nuestro pasa día a día, es simplemente injustificable. Estoy seguro que el reino de la impunidad en el que vivimos cambiará cuando por fin nos demos cuenta que la reestructuración de los cimientos de nuestra sociedad no es una opción , sino una necesidad que atenta contra nuestra propia supervivencia.

Reacciones:
Categories: